Presentación del proyecto ¿Qué hago con tu piropo?

El pasado 28 de febrero se presentó el proyecto ¿Qué hago con tu piropo? de Carmen Vicente Ramírez, alumna de la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú, quien estuvo acompañada de miembros de la Red Peruana de Masculinidades.

¿Qué hago con tu piropo? es un proyecto y convocatoria abierta para hacer visible la realidad social en torno al acoso sexual callejero a través de un registro fotográfico y un testimonio escrito expresando lo que cada una de estas víctimas ha sentido en los lugares donde han sido acosadas.

El proyecto parte de una de las tantas agresiones de este tipo que la propia Carmen-al igual que miles de mujeres en nuestra sociedad- es víctima día a día. Decidió emprender este movimiento influenciada y motivada por un curso que llevó en la ENSABAP, que le permitió aportar el elemento visual y desarrollar la idea de exponer su testimonio y  buscar el diálogo y trabajo conjunto con otras chicas que pudiesen interesarse y participar.

Desde fines del 2014, Carmen exhibe en su página de Facebook varias fotografías que ella misma toma y edita, previa coordinación y autorización de las personas que le escriben o se contactan con ella. Estas fotografías han sido parte de la muestra realizada en esta presentación.

Recientemente, el Pleno del Congreso ha aprobado la ley de la Prevención del Acoso Sexual en Espacios Públicos, con la que se reduciría y sancionaría a los acosadores callejeros. Al respecto, Carmen opina que deberían ajustar las sanciones para cada tipo de caso; ya que esta ley solo contempla sancionar aquellos actos contra el pudor,  sean tocamientos indebidos, roces, masturbaciones como ocurren en medios de transporte o en la vía pública. También, por ejemplo sancionarían a empresas en las que trabajen empleados que incurran en alguna falta de este tipo.  Estos casos en los que las víctimas puedan sentir intimidación, hostilidad, degradación, humillación o un ambiente ofensivo por parte de estos acosadores, se penarían con prisión de entre 3 a 12 años. Excluyendo así, sanciones a faltas menores-pero no por ello, permisibles- como silbidos, besos volados y miradas persistentes ya que también afectan la dignidad, libertad, integridad y libre tránsito de las personas.

La exposición de Carmen pone en evidencia la raíz de esta problemática,  una realidad con la que convivimos y muchas veces permitimos porque no denunciamos, no enfrentamos, no decimos ni hacemos nada por miedo o porque creemos que es normal en nuestra ciudad.  Este movimiento ha recibido comentarios muy buenos, así como nuevos interesados en ser parte de esta propuesta.  Carmen espera llevar a más locaciones su proyecto, como universidades y para descentralizarlo, ciudades a las afueras de Lima como Tarma, su próximo objetivo de exposición.

Felicitamos esta propuesta autogestionada y creemos que debe continuar concientizando y llegando a más personas y lugares, usando más estrategias, alianzas,  para que se puedan tomar medidas de prevención y reducir la violencia en nuestro país.